lunes, 10 de junio de 2013

¡Felices 22, Pol!

Hace 22 años que llegó al mundo un niño que no imaginaba que llegaría a ser tan importante como es a día de hoy para mucha gente. El mundo vio nacer a Pol Espargaró Villà, a la persona. Al chico normal que fue creciendo al tiempo que luchaba por ser feliz y cumplir un sueño. Porque detrás del piloto, está la persona. Ese niño que dejó muchas cosas de lado por montar en moto, por vivir de su pasión.

Y hoy en día, lo ha conseguido. Es piloto de motociclismo. Y no solo eso.


Eres mucho más, Pol. Eres un ejemplo. Un espejo en el que mirarse. Alguien a quien admirar. Cada vez que te subes a esa moto, mucha gente admira lo que haces y lo aplica en su vida. Yo lo hago. Tu sonrisa ante las adversidades, tu superación en cada curva y tu empeño en cada carrera me ayudan a seguir adelante. Me demuestras que no todo es fácil, que el camino está lleno de obstáculos, pero que superarlos forma parte del juego. La vida es una lucha constante, una pelea contra el mundo y, sobre todo, contra nosotros mismos. Tú lo sabes, y, casi sin querer, nos enseñas que es una pelea que podemos ganar. Porque hay una solución para cada problema, una salida para cada callejón. Nada es más fuerte que las ganas y la fuerza de uno mismo. El trabajo y la perseverancia con la que tú te dedicas al motociclismo son un camino a seguir en la vida. Y no solo eso. También eres una persona especial. Tienes ángel, tienes algo que no todo el mundo tiene. Es más, muy pocas personas tienen ese "algo" que las hace diferentes. Tú eres una de esas personas que merece la pena conocer y admirar, y cada día me lo demuestras más. Es un orgullo poder decir que te conozco y te admiro.


Por todo esto y por muchísimas más cosas, te doy las gracias. Sé que probablemente no eres consciente, pero me has dado tanto que yo solo puedo agradecértelo una y otra vez. Y la mejor manera que tengo de agradecerte todo lo que me has enseñado, es empujándote cada vez que te subes a tu moto. Jamás, JAMÁS dejaré que vayas solo sobre ella. En cada curva, en cada vuelta, cada circuito, cada carrera y cada campeonato, voy a estar contigo, empujando esa máquina de dos ruedas con mi vida. Pase lo que pase, puedo prometer que no te dejaré solo. En ninguna circunstancia. El día que te vi por primera vez sobre la Derbi con la que fuiste Campeón de España supe que serías una persona especial para mí, y desde entonces he estado aquí, a tu lado. Hace ya 7 años, aunque tú no lo sepas, que presumo orgullosa de apoyar a los Espargaró. No estoy desde el principio, pero sí estaré hasta el final.


Felicidades, Pol. Sé feliz. Sigue sonriendo a la vida como solo tú sabes hacerlo. Y, sobre todo, sigue siendo tú, porque eso es lo que hace de ti alguien mágico. Gracias por ser como eres.


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