viernes, 4 de mayo de 2012

Sensación postGP.

Ahora diréis... ¿qué es eso de la sensación post Gran Premio? Pues muy sencillo. Es lo que se siente cuando has estado en un Gran Premio, pero ya no estás; es lo que se siente los días después de ser feliz. Porque sí, mi mayor felicidad, mi máxima sonrisa, mis mejores momentos... siempre serán en un Gran Premio. Nada en el mundo, ni nadie, puede hacerme más feliz. Solo las motos y la gente que forma mi "mundo motero" son capaces de conseguirlo (a parte de mi familia, que a los pobres solo les queda aguantarme).

Y claro, la pregunta obvia que viene ahora es, ¿y qué es eso que se siente después de un Gran Premio? Vacío. Falta de algo. Y ese algo que falta es combustible, gasolina. Porque la gasolina de cualquier persona que ama las motos como si fuesen la única cosa existente en el universo, son los Grandes Premios. El olor a gasolina. El sonido de las motos. Los gritos de la afición. Justo eso es lo que le falta a alguien después de disfrutar las carreras en vivo y en directo. Ese 'algo' que falta se puede intentar describir, pero solo alguien que lo ha sentido sabe con certeza lo que es. No viene en el diccionario, no lo busquéis.

Desde luego puede que yo no sea la persona más indicada para hablar sobre esto, de hecho estoy segura de que no lo soy, puesto que en mi corta y a veces deprimente vida, solo he estado en una carrera del Mundial de Motociclismo. Pero es que esa carrera fue en el Circuito de Jerez (sí, hace una semana y ya me siento como describo aquí, es lo que tiene el mejor Gran Premio del mundo, que deja secuelas), en la catedral del motociclismo español. Fue la primera vez que sentí lo que es vivir las carreras en directo... y además, lo que es cruzarse a los pilotos en scooter por el paddock. Antes de esto, había vivido una carrera muy sufrida en el CEV, tan sufrida que me calé hasta los huesos, y estoy orgullosa de que mi primera experiencia motera fuese en el CEV. Porque allí sentí lo que es el principio, el nacimiento de pequeños futuros campeones. ¿Quién sabe si no presencié cómo rodaba un futuro Kevin Swchantz o un futuro Valentino Rossi? Solo el tiempo, cuando vaya pasando, me dirá algo así. Pero vamos a lo que vamos... Jerez. Mundial. Y con pases de paddock. ¿Qué podía pasar? Pues nada diferente de lo que pasó, porque fue perfecto. Podría destacar miles de cosas, pero destacaré los gritos al ver a Pol Espargaró ganar y las lágrimas al ver a su hermano Aleix quedar como mejor CRT, porque mi corazón además de bombear gasolina, es Espargarín y siempre lo será. Viví millones de milésimas que nunca olvidaré, pero sobre todo ver las carreras a 10 metros de la pista, gritar al unísino con cientos de miles de personas e intentar hacerlo superando al sonido de los motores, cosa completamente imposible, fue un sueño hecho realidad.

Cumplí un sueño, ¡y de qué manera además!, porque no mucha gente puede contar que su primera vez en una carrera del Mundial fue paseando por el paddock. Y además, volví a casa con los guantes de Aleix, los guantes del piloto que más apoyo y qué más intento que reciba el apoyo de sus fans. Adoro ser la forma que tiene la gente de llegar a él, y adoro la cercanía que él tiene con sus fans. Nunca podré estar suficientemente agradecida, solo puedo seguir haciendo todo lo que se me ocurra para demostrarle que tiene gente detrás, gente que le quiere, le apoya y le empuja a cruzar la meta en la mejor posición posible.

Y como no podía ser menos, este post está escrito en pleno GP Estoril, el siguiente después de Jerez, y en el que me encantaría estar, pero que no ha podido ser. Ahora, lo que os puedo asegurar es que esta motera orgullosa de serlo, seguirá llendo a Grandes Premios tantas veces como pueda.

2 comentarios:

  1. Kevin Swchantz,Valentino Rossi, el CEV; me dejas con la piel de gallina.

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    1. Vaya... no había visto el comentario, ¡gracias! :)

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